Descripción
La vasija decorada se fabrica con cuatro fragmentos de cerámica, ladrillos o mezcla de ambos en disposición de rombo. Cada fragmento aporta su patrón a una cara, mientras los ladrillos normales crean lados vacíos. Así cada recipiente se vuelve una pequeña exhibición arqueológica con símbolos encontrados al cepillar arena y grava sospechosas.
En versiones modernas, también puede contener una pila de objetos, dando almacenamiento ligero sin reemplazar cofres. Al romperse de ciertas formas, devuelve componentes y permite recuperar fragmentos valiosos. Los constructores la usan en ruinas, casas desérticas, museos, mercados, cocinas y salas de tesoro donde una maceta normal queda pequeña.